Los aranceles de Trump podrían provocar una crisis económica global
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LONDRES.- Donald Trump ha reactivado la guerra comercial con nuevos aranceles que podrían desestabilizar la economía estadounidense y global. Según Nigel Green, CEO de DeVere Group, la decisión del presidente llega en el peor momento posible, cuando EE.UU. enfrenta una desaceleración y una inflación persistente.
El jueves, Trump anunció que a partir del 4 de marzo impondrá un 25% de aranceles a los productos de México y Canadá, y un 10% adicional a las importaciones chinas. La medida afectará directamente a los tres principales socios comerciales de EE.UU., aumentando los costos de bienes esenciales como alimentos, automóviles y productos electrónicos.
“Las consecuencias podrían ser devastadoras”, advierte Green. “La inflación casi con certeza aumentará, afectando tanto a las empresas como a los consumidores. Además, la combinación de una economía estancada con precios en alza es una receta para la estanflación, el peor escenario posible”.
Impacto en los mercados y en la Reserva Federal
El CEO de DeVere subraya que la decisión de Trump no solo impulsará la inflación, sino que también podría alterar la estrategia de la Reserva Federal. Hasta ahora, la Fed se preparaba para reducir las tasas de interés, pero el impacto de los aranceles podría obligarla a reconsiderar su postura.
“El aumento de las tasas de interés sobre una creciente deuda gubernamental solo agravará la crisis”, explica Green. Además, los mercados financieros podrían reaccionar con volatilidad, afectando el valor del dólar y la confianza de los inversores.
“Elon Musk y los aliados de Trump pueden hablar de recortar el gasto gubernamental, pero eso no será suficiente para compensar el daño”, añade Green.
Empresas y consumidores en riesgo
Los efectos de los aranceles no tardarán en sentirse. Las empresas estadounidenses que dependen de materias primas y productos importados enfrentarán costos más altos, lo que podría frenar la inversión y la creación de empleo.
“La incertidumbre es paralizante para las empresas”, señala Green. “Las inversiones se detendrán, los planes de contratación se suspenderán y la desaceleración económica se profundizará”.
Los consumidores tampoco estarán exentos. Con precios en alza, los presupuestos familiares se verán aún más presionados. Sectores clave como el automotriz y el tecnológico, que dependen en gran medida de las importaciones, se enfrentarán a costos crecientes que inevitablemente se trasladarán a los consumidores.
El riesgo de represalias comerciales
México, Canadá y China no permanecerán pasivos ante las medidas de Trump. Se espera que estos países respondan con aranceles de represalia, lo que afectaría gravemente a sectores clave de la economía estadounidense.
China, por ejemplo, ha demostrado su capacidad para mitigar los aranceles mediante ajustes cambiarios y el fortalecimiento de su comercio con otras naciones. México y Canadá, por su parte, podrían afectar las exportaciones agrícolas y las industrias manufactureras de EE.UU.
“La respuesta global podría ser igual de brutal”, advierte Green. “Los mercados no se lo tomarán a la ligera y los inversores deberán reconsiderar sus estrategias”.
Con una inflación persistente, un crecimiento en declive y una mayor incertidumbre, el panorama económico de EE.UU. se torna cada vez más preocupante.
“La combinación de estos factores es una receta para el estancamiento”, concluye Green.
A menos que se tomen medidas para evitar una escalada en la guerra comercial, los efectos negativos de estos aranceles podrían extenderse más allá de EE.UU., afectando la estabilidad financiera global en un momento de gran fragilidad económica.