El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, aseguró que una eventual intervención militar de Estados Unidos en la isla provocaría “un baño de sangre” y consecuencias graves para toda la región.
Las declaraciones del mandatario cubano surgen en medio del aumento de las tensiones entre La Habana y Washington, luego de reportes sobre supuestos movimientos militares y nuevas sanciones impuestas por la administración estadounidense.
Díaz-Canel defendió el derecho de Cuba a responder ante cualquier agresión y afirmó que su país no representa una amenaza para Estados Unidos, aunque insistió en que la isla está preparada para defender su soberanía.
Mientras tanto, el gobierno de Donald Trump mantiene presión sobre el régimen cubano con sanciones y advertencias relacionadas con la seguridad regional, en un escenario que mantiene preocupada a la comunidad internacional por el riesgo de una escalada en el Caribe.








