Representantes comunitarios, dirigentes sociales y ciudadanos de distintos sectores del Gran Santo Domingo decidieron unirse para reclamar medidas más severas frente a los altos niveles de ruido que, aseguran, afectan la tranquilidad y la salud de miles de familias.
La movilización surge como respuesta al aumento de música a alto volumen, vehículos con mofles alterados, negocios que operan con bocinas excesivas y otras prácticas que, según denunciaron los organizadores, se han convertido en un problema cotidiano en barrios y urbanizaciones.
Los convocantes sostienen que la contaminación acústica ya no representa únicamente una molestia, sino también una amenaza para la convivencia ciudadana y el bienestar emocional de las personas, especialmente envejecientes, niños y pacientes con condiciones de salud.
Durante la jornada de protesta, los participantes hicieron un llamado a las autoridades para que hagan cumplir las normativas existentes y refuercen los operativos contra establecimientos y ciudadanos que violen los límites permitidos de ruido.
Asimismo, reclamaron mayor presencia de las instituciones responsables de fiscalizar la contaminación sónica, argumentando que muchas comunidades viven sometidas constantemente al desorden y al irrespeto del espacio público.
El reclamo colectivo ha ido ganando respaldo en distintos sectores del país, donde residentes afirman sentirse cansados de la falta de control frente a la música excesiva, las carreras clandestinas y el uso indiscriminado de bocinas en calles y negocios.








