SANTO DOMINGO. – El debate sobre el método de elección interna en el Partido Revolucionario Moderno (PRM) sube de tono, y la figura del expresidente Hipólito Mejía emerge como un actor clave en la ecuación que definirá el futuro de las candidaturas mayores, donde su hija, la alcaldesa Carolina Mejía, y el ministro David Collado centran todas las miradas.
Mientras las altas instancias evalúan la posibilidad de utilizar el método de encuestas para evitar las fricciones de un proceso abierto, el peso de las estructuras tradicionales y el liderazgo histórico que representa Mejía juegan un papel determinante en la decisión final.
Las dos corrientes en el tablero
El dinamismo dentro del partido oficialista se polariza de manera natural entre dos de sus figuras jóvenes mejor valoradas, cada una con respaldos muy distintos:
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Carolina Mejía: La alcaldesa del Distrito Nacional y secretaria general del PRM cuenta con el sólido arraigo de las bases y el respaldo de la corriente histórica de su padre, lo que la convierte en una contendiente con un peso orgánico formidable.
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David Collado: Con una alta valoración en los sondeos de opinión pública y un fuerte posicionamiento en el sector empresarial y turístico, es visto por una amplia facción como una opción de consenso externo muy competitiva.
¿Encuestas o el peso de las bases?
Fuentes vinculadas al partido señalan que la cúpula evalúa las mediciones externas a través de firmas encuestadoras de prestigio como la herramienta más eficiente para preservar la unidad. Sin embargo, la tradición democrática que defienden líderes como Hipólito Mejía mantiene sobre la mesa la opción de una convención donde las bases tengan la última palabra.
Mientras la dirigencia perremeísta define el reglamento electoral definitivo, los equipos de ambos líderes miden sigilosamente sus fuerzas en el territorio, sabiendo que cualquier salida estratégica necesitará el visto bueno de los grandes árbitros del partido.








