Opinión

Primero censura periodística y no suicidio

Los periodistas, presentadores y productores en Santiago han decidido callar, hacerse de la vista gorda o simplemente aniquilarse en cuanto al seguimiento acostumbrado a los temas políticos.

Hay tres bandos, los del gobierno, los de la oposición y los independientes.

Los del gobierno no pueden criticar a los suyos, caerían en malas en palacio y les mandan las sietes plagas de Egipto para asfixiarlos económicamente. 

Los recientemente oposición, acostumbrados a estar en las miles del poder, no podrían vivir sin la teta del Estado y decidieron estar bajo perfil hasta ver que trae el barco.

Los independientes se echaron  de enemigos a los ahora oposición y no pueden hacerse los graciosos con esos, tampoco quieren mostrar el refajo con el gobierno, pero no quieren estar lejos, pues sienten que es un derecho adquirido un tajo del pastel. 

Con estos escenarios, los temas de interés aquí no importan, nadie se lanzará al vacío, todos quieren chupar y la ética profesional está prohibida en tiempos de pandemia.

El deseo de los comunicadores del gobierno es que las bocinas opositoras jueguen su papel, que le entren con la conga al presidente Luis Abinader, así ellos dan un salto de defensa, lealtad e importancia comunicacional y serían verdaderamente tomados en cuenta, ellos sienten merecen más de lo que tienen en estos primeros meses. 

Los comunicadores opositores son experimentados en los juegos políticos y no caerán, saben que les conviene estar bajo perfil, recoger migajas y jugar al desgaste natural, esperar la zafra y jugar su papel con el que consideren opción de poder. 

En este juego político y asumiendo que tengo razones, el silencio, la complicidad y el oportunismo reinarán y más cuando estamos en Navidad y las amenazas de bonos están latente.

Delvis Duran

delvis@redaccionrd.com


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