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Caôtica Sesiôn Judicial contra Super Policîa Mafioso

Un super policía que fue considerado un héroe durante al gobierno de Felipe Calderón, compareció ante una corte en Nueva York, acusado de cinco cargos relacionados con el tráfico de drogas.

 

Genaro García Luna se declaró inocente ante un juez y un fiscal, que hace apenas cinco meses aplastaron al más poderoso jefe de la droga en México, el Chapo Guzmán.

Las apreciaciones están en contra el super héroe porque la fiscalía, de entrada, presentô un expediente con más de 180 páginas que recogen las declaraciones de al menos cinco narcotraficantes que fueron testigos, según trascendió, de las actuaciones de García Luna para favorecer el tráfico de drogas hacia los Estados Unidos.

El testimonio de un solo testigo sepultaría la defensa de García Luna. El Chapo Guzmán, asegurô en una entrevista con la DEA, que su contacto en el gobierno de México para continuar delinquiendo y contrabandeando drogas hacia estados Unidos, era García Luna, a quien le fijô un salario de cientos de miles de dólares mensuales.

El caso contra García Luna está basado en las declaraciones juradas de El Chapo y de otros 20 testigos que conocían de primera mano las andanzas del super policía, cuya semblanza se muestra en algunas de las escenas de la serie rodada por NEFLIX, en la que retratan a un jefe policial recibiendo sobornos y arreglando con el mafioso el arresto de sus rivales en el negocio del tráfico de drogas hacia Estados Unidos.

El redactor jefe de loultimodigital.com en los Estados Unidos, tuvo acceso a la sesión de la corte trasmitida por vía electrónica y en la cual participaron más de 50 periodistas de diversas agencias internacionales y corresponsales de México y medios de El Caribe.

Se podría decir que la audiencia fue caótica y estuvo a punto de suspenderse indefinidamente debido a la algarabía que produjeron los corresponsales antes de que comenzara hablar el juez,

Se escuchaban gritos en español y en inglés pidiendo silencio, incluso algunos corresponsales soltaron una que otra grosería que se hizo notoria entre quienes tenían la condición de escuchar los detalles de la acusación que se formularîa en ese momento contra el hombre que por más de diez años dirigió la policía y el departamento de seguridad de México.

“Silencien sus micrófonos por favor”, exigió el juez en determinado momento y amenazô con acabar con el circo que se había montado electrónicamente para establecer cuáles eran los cargos contra Genaro García Luna, y como respondería a las acusaciones.

Un fiscal intervino para revelar que García Luna está acusado de mentir a las autoridades estadounidenses (perjurio); encabezar una empresa criminal con cinco violaciones a la ley estadounidense de narcóticos, y tres conspiraciones para poseer, distribuir e importar cocaína a EE UU. Si se comprueba este cumulo de acusaciones, el hombre más poderoso de la policía de México podría pasar el resto de su vida en prisión..

El juez del caso, Brian Cogan. Se mostro seriamente contrariado por el comportamiento de los periodistas, más sin embargo al calmarse los ánimos ordeno que se le leyeran los cargos al acusado y escuchar que respondía el indiciado sobre las alegaciones que lo sitúan como uno de los delincuentes mas peligrosos capturados hasta ahora por las autoridades norteamericanas en México.

trascendió que muchos de los testigos que tomaron el estrado para declarar en contra de El Chapo, volverán a la corte, esta vez para ofrecer su versión sobre el supuesto control que ejercía García Luna sobre el jefe de la mafia El Chapo Guzmán, a quien, según consta en la acusación, convirtió en su socio para arrestar a varios jefes del narcotráfico, mientras el asumía el mando de las rutas que servían de corredor para transportar la droga hacia los Estados Unidos.

Hay que destacar que uno de los momentos claves de la audiencia se produjo cuando el juez le pregunto al iniciado si estaba de acuerdo en que el procedimiento se trasmitiera a través de una video conferencia y se escuchó claramente cuando García Luna respondió en español: “Si Señor”.

El caso contra García Luna, que fue arrestado en diciembre pasado en Dallas (Texas), tiene implicaciones explosivas para México, en una causa que ya ha puesto bajo la lupa el aparato de seguridad de Calderón, que inició la llamada guerra contra el narcotráfico. A finales de julio pasado, la Fiscalía presentó una acusación ampliada en la que se incluye a Luis Cárdenas Palomino y Ramón Pequeño García, dos colaboradores clave de García Luna. Cárdenas Palomino tiene desde el pasado 24 de septiembre una orden de busca y captura en México por la tortura de cuatro personas en 2012. “Hay una colaboración estrecha del Departamento de Justicia y otras agencias con la Fiscalía General de la República en todo lo relacionado con el caso de García Luna y de estos policías que se desempeñaron en ese tiempo”, ha dicho el presidente, Andrés Manuel López Obrador, en su conferencia matutina de este miércoles.

García Luna, que también fue director de la Agencia Federal de Investigaciones durante el Gobierno de Vicente Fox (de 2000 a 2006), ha sido cuestionado en México por su gestión en la lucha contra los carteles de la droga, supuestos montajes televisivos en la captura de criminales y por supuestamente favorecer a la organización de Guzmán. Esas sospechas, que tomaron forma en el juicio contra Guzmán, se han convertido en imputaciones por sobornos. En 2005, se produjo un pago por tres millones de dólares y dos años más tarde hubo otro de entre tres y cinco millones, según el testimonio de Jesús Rey Zambada, un antiguo miembro del cartel de Sinaloa. La Fiscalía estadounidense sostiene que las negociaciones para instalar jefes de plaza, filtrar información confidencial y hacer la vista gorda ante las acciones de los narcotraficantes se dieron mientras García Luna mantenía comunicación directa con la Casa Blanca y coordinaba la militarización de la Seguridad Pública del país. Bajo su dirección la Policía Federal creció de 5.000 a más de 35.000 agentes.

La próxima audiencia está prevista para el próximo 7 de diciembre, en la que es probable que la Fiscalía comparta las pruebas que ha reunido para que la defensa pueda delinear su estrategia. En enero pasado, García Luna ya se había declarado inicialmente “no culpable” de los primeros cargos que se le imputaron, una posición que ha ratificado frente a la acusación ampliada. Los fiscales habían estimado que el juicio dure entre dos y tres meses, aunque el proceso judicial se ha ralentizado por la pandemia del coronavirus en EE UU.

En México, la mira está puesta en el impacto de las revelaciones del caso en las elecciones del año próximo y cómo pueden salpicar a Calderón. El expresidente ha buscado regresar a la política con México Libre, un nuevo partido político, cuyo futuro también está por decidirse en tribunales, después de que el Instituto Nacional Electoral le negara el registro el mes pasado por no comprobar más del 8% de las aportaciones que recibió. El otro frente para el exmandatario conservador es la consulta popular que ha promovido López Obrador para decidir si se debe juzgar a sus predecesores en el Gobierno. La encrucijada electoral, del juicio a sus excolaboradores y del referéndum sobre expresidentes converge en 2021.

FUENTE: http://loultimodigital.com

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