Opinión

La estrategia del vacío

En toda la historia de la humanidad y de la vida salvaje siempre ha existido la figura del líder como elemento esencial para dirigir los destinos de una población o de una manada.

El lider había de reunir excepcionales cualidades que lo elevaban por encima de los demás, se ha cuestionado su procedencia, si se debía a la templanza de su carácter, al momento de la toma de decisiones, o si su condición viene incrustada en su ADN, biológicas o divina.

Sin importar su naturaleza, lo cierto es que, el líder asume por su condición, derechos y obligaciones que lo convierten en un ser que trasciende la media, conjugado con una agudeza instintiva del presente, previendo futuros inmediatos.

El líder con sentido de la historia, desecha sus intereses personales, para asegurar los intereses propios de la colectividad, sea partidaria o de cualquier naturaleza, con entereza abandona los suyos, para la mejoría del pueblo que lo sigue y aclama.

El dístico de Juan Bosch: «servir al Partido para servir al pueblo» es el vocablo de un pro hombre que tuvo sentido acrisolado de la historia, que conocía al dedillo la composición social dominicana, así como la naturaleza egoísta del ser humano.

Por eso el partido de Bosch era la antítesis por excelencia, de todos los partidos del sistema, era la negación de la corrupcion (el presidente más honesto) férreo opositor del grupismo, se suponía que su obra sería la institución de la reserva moral del pueblo dominicano.

Sin embargo, qué hicimos con este instrumento de lucha? desaparecido Bosch, lo convertimos en una entelequia más del sistema, en una aberrante caricatura, con una ambición patológica que laceraba los intereses del pueblo.

Comenzamos a servirnos nosotros, no al partido, las malas practicas políticas, se convirtieron en asuntos cotidianos que el pueblo aborrecía, viendo como los funcionarios, al descubrir el confort de la acumulación originaria, se endiosaron.

Con el dinero descubren, un poder intra-partidario y de «respeto social», jamás imaginado, con frialdad golpearon sin piedad, hasta a sus propios compañeros, olvidando, sin ambages, los años de luchas y calamidades que sufrieron juntos.

El partido asaltado, se perdía la mística, principios y valores, que le dieron origen, ya era más importante poner a la hija de la Tora, al Boli, alofoke, talvez necesarios, pero no a costa de un fajado compañero tratándolo con inaceptable desprecio.

Caímos en el vacío total, al perseguir al lider más emblemático vivo, el estado, el partido, su partido, quiso destruirlo con sañas y odio, con una irracionalidad política e inhumana sin sentido, ni de la historia, ni de la seriedad del torneo electoral inmediato.

El líder-estado, que se consideraba un «estratega» con su vacía estrategia lo destruyó todo, rompió las amistades de antaño, destruyó la democracia interna, colocó el estado al servicio del «ungido» sin prever las consecuencias.

Ese «líder» que confiesa sus indelicadezas, no asume la responsabilidad de la derrota, como era su deber, al no comprender por qué un millón de boschistas no fue a votar, la culpa fue de todos, menos de él, como Pilato» se lava las manos».

Ya en estos tiempos no basta lavarse las manos, menos cuando la jauría sabe que, jamás será candidato, que ya su diestra no puede amenazar y cancelar, olfatean las hienas, que este constituye un obstáculo para la supervivencia mínima del grupo.

Pronto, con las condiciones adecuadas, les van a caer encima, para echarlo de la manada, como hizo con su amigo y líder natural, no falta mucho, las cadenas están rotas, los bosales están suelto, colmillos afilados, las uñas dispuestas, el desguace es inminente.

FUENTE: https://almomento.net

Editorial

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