Opinión

Cambios que se esperan (1)

El presidente de la República electo, Lic. Luis Abinader, es un profesional de la economía, empresario y político relativamente joven, que supo capitalizar la división del partido oficial y logró concitar el respaldo electoral de amplios sectores de la sociedad que anhelan cambios institucionales profundos, mayores controles a la corrupción, el cese de la impunidad y mayores perspectivas de empleo, progreso material y oportunidades de crecimiento, progreso y bienestar en el país.

En nuestro criterio, una de las claves del éxito electoral del Partido Revolucionario Moderno y del presidente electo ha sido haberle dado la oportunidad de dirigir su organización política y de ascender a candidaturas importantes a profesionales jóvenes, preparados y con buena imagen pública, los cuales han contribuido a generar confianza y simpatías en ese proyecto político, y a conectar con el segmento más joven del electorado.

Otro de los factores que contribuyeron a su triunfo fue la unidad que logró construir Abinader en una organización política que surgió precisamente de una división, y que históricamente se caracterizó por los enfrentamientos internos, estando tanto en la oposición como en el gobierno, lo que impidió su ascenso al poder en varias ocasiones.

Esa renovación en la dirigencia y esa unidad propiciaron que personalidades del ámbito empresarial y profesional, tradicionalmente independientes y ajenas a las actividades político-partidistas, se integraran a apoyar su candidatura. Y para muestra basta observar quienes ocuparán el Ministerio de la Presidencia, el Ministerio de Hacienda y la Dirección de Comunicaciones de la Presidencia de la República, entre otros cargos importantes.

Contrario a la renovación que se ha dado en el PRM, en el Partido de la Liberación Dominicana se observa una cúpula dirigente que lleva décadas ocupando las más altas posiciones tanto en el partido como en el gobierno, impidiendo una renovación democrática y espontánea en esa organización.

No obstante, lo más importante en estos momentos es reflexionar sobre si el nuevo gobierno que se instalará el próximo 16 de agosto estará a la altura del amplio respaldo electoral obtenido a nivel presidencial, municipal y congresional, así como de las amplias expectativas de cambios que se generaron en la población.

Uno de los logros importantes de las administraciones del Partido de la Liberación Dominicana ha sido el haber alcanzado que la economía dominicana tuviera una tasa de crecimiento por encima del promedio de América Latina, sobre todo desde que asumió el poder en el año 2004, luego de sacar al país de una aguda crisis caracterizada por el alza sin precedentes de la tasa del dólar, una inflación galopante, desestabilización del sistema financiero y aumento del desempleo.

Sin embargo, en el ámbito institucional y en muchos aspectos de la vida nacional, es evidente que se requieren de nuevas políticas y reformas que han sido reclamadas desde hace años por amplios sectores de la nación.

Por ejemplo, el famoso barrilito que existe en el Congreso Nacional,  así como la cantidad de exoneraciones de impuestos para vehículos que se les concede a los legisladores ha sido una de las prácticas o privilegios más criticados por la opinión pública.

¿Cambiará eso definitivamente con el nuevo gobierno y las nuevas autoridades congresionales?.  Pienso que la mayoría de los dominicanos esperamos que cambie y se elimine definitivamente el barrilito, y si acaso, que se conceda una única exoneración de impuestos para vehículos limitada, no abierta, para el período de 4 años.

El clientelismo político y la cantidad de personas sin el perfil profesional que durante años han sido nombrados en los consejos de administración y otras posiciones de las compañías de distribución eléctrica, algunas de ellas quebradas, como Edeeste, cobrando salarios de lujo sin trabajar, ¿ acaso no debe eso erradicarse, si es preciso modificando las leyes que correspondan?.

En esas empresas distribuidoras deben nombrarse a administradores competentes, especializados y experimentados que cumplan con determinados objetivos y metas, en vez de continuar llevando allí el clientelismo político y la ineficiencia, en detrimento de los consumidores que pagamos uno de los servicios de energía eléctrica más caros del mundo.

No es posible lograr la solución del problema energético nacional con distribuidoras de energía que pueden operar con 1,800 empleados y actualmente operan con más de 7,000. No es posible lograr la rentabilidad de las empresas distribuidoras de energía con ese esquema y al mismo tiempo alcanzar la reducción del costo de la energía en favor de los consumidores dominicanos y del propio aparato productivo nacional que requiere de mayor competitividad.

El desorden enorme que existe en el tránsito del gran Santo Domingo, el cual provoca un desmesurado consumo de combustible y un indiscutible deterioro del presupuesto familiar y de la calidad de vida de millones de personas que circulan por sus calles y avenidas, es otro de los grandes problemas que requiere de un cambio de políticas y de soluciones efectivas.

Ojalá el nuevo gobierno implemente medidas y lleve a cabo una programa vial y de obras públicas que tiendan a solucionar, sin quiera parcialmente, ese grave problema que afecta la cotidianidad de una gran cantidad de habitantes y que constituye una retranca económica y social.

En un próximo artículo continuaremos abordando otros problemas institucionales y de interés nacional sobre los cuáles la sociedad dominicana espera cambios y reformas significativas.

erickbarinas@yahoo.es 

JPM

FUENTE: https://almomento.net

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