Opinión

El Dios de Arroyo Cano

Mientras más poder acumula un hombre, más vulnerable se vuelve, sentenció el filósofo E. M. Cioran. Eso le sucedió al señor Danilo Medina. Se creyó tan poderoso que pensó que podía torcer el rumbo natural de las circunstancias políticas del país. Primero intentó una segunda modificación constitucional para volver a echar por el suelo su palabra de no reelegirse, aunque se dice que la vergüenza y la virginidad se parecen mucho, que luego de perdidas jamás se recuperan. Fue una dura lucha para evitar tal despropósito, por suerte el Gran Jefe intervino y le hizo abortar el desgraciado proyecto.

Como no pudo volver a ser candidato, se propuso impedir que el candidato natural del PLD accediera a la nominación. Usó todo su poderío económico y mediático, y mediante todo tipo de artimañas logró imponer a su socio Gonzalo Castillo como candidato. Vino la división y con ella el estancamiento del Ungido, que apenas rondaba los 25 puntos de intención de voto. Luego llegó el 2020 con su carga pesarosa: elecciones fallidas en febrero, protestas y cacerolazos por doquier,  y derrota en las municipales de marzo. Entonces el país entró en la encerrona de  la pandemia.

A partir de la declaratoria del estado de emergencia, Danilo Medina le entregó sus responsabilidades de presidente a Gonzalo Castillo, quien se convirtió en “Presidente Provisional de Facto”. Y Mientras el pueblo sufría los estragos del encierro y de la inactividad económica, Gonzalo iba a China, recogía dominicanos varados, repartía los  alimentos del plan social de la Presidencia, repartía gas, salami, pan, y hasta toallas sanitarias. Y Danilo Medina solo firmaba decretos para pedir nuevos préstamos y extensiones al estado de emergencia. Y nunca visitó un pueblo o barrio del país, y se enclaustró en su casa y en Palacio.

Entonces se acercaron las elecciones de julio y las encuestas independientes dijeron lo mismo que la calle, que el PLD se va.

Entonces aparece el Dios de Arroyo Cano, reúne a sus tropas menguadas y las arenga. Y proclama: Aunque tenga 45, 40 0 29 puntos, Gonzalo será presidente. Se cree que con todo su poder puede decretar los resultados de las elecciones.

Y al Dios de Arroyo Cano se le olvida que este país cambió; que se hartó del asalto al erario, de la impunidad; que se hartó del hundimiento moral en que él y su grupo han sumido a la Nación. Se le olvidó que metió a Temístocles Montás en el expediente de Odebrech, lo encarceló, y luego lo sacó de la cárcel y del expediente y más tarde se lo puso de presidente del PLD a los dominicanos, en un gran acto de descaro y desfachatez sin parangón en la historia política dominicana. Se le olvidó que este país abrió los ojos y comprobó con el caso Odebrech que la corrupción no era una sospecha sino una amarga realidad.

Al Dios de Arrollo Cano se le olvida que los dominicanos saben que el expediente Odebrech fue mutilado para excluir a su entorno; acto realizado por uno de los funcionarios públicos más deshonestos que recuerde la historia, Jean Alan Rodríguez, que si tuviera un poco de decencia se exiliara en Irak y no volvería a pisar nuestra Patria.

Al Dios de Arroyo Cano se le olvida que los dominicanos recordamos que él impuso a su hermana como presidenta de la Cámara de Diputados, un organismo encargado de fiscalizar al Poder Ejecutivo dirigido por él. Algo insólito que solo puede suceder en un país donde el pudor no se conoce. También designó a un subalterno político como presidente de la Suprema Corte de Justicia.

Quiere ignorar que los dominicanos sabemos que su Elegido es un hombre con cuentas pendientes con la corrupción, que se ha convertido en un potentado económico al amparo de su sociedad con el poder que él dirige. Asimismo, a la sociedad dominicana no se le olvida que su entorno familiar es piedra de escándalo por dondequiera que se acerca. Tampoco que en medio de la pandemia muchos funcionarios intentaron hacerse más ricos de lo que son, y que en el INAIPI hubo un escándalo de corrupción y la directora, su comadre, nunca fue llamada por la Procuraduría ni siquiera para preguntarle su fecha de nacimiento. Porque en algo estamos casi todos de acuerdo, usted es el campeón olímpico de la impunidad.

Por eso, señor Dios de Arroyo Cano, las encuestas independientes dicen lo que va a ocurrir el cinco de julio; y en vez de estar bravuconeando, dedíquese, junto a su entorno, a esconder debajo de las alfombras palaciegas toda la mugre que han acumulado a su paso por el poder. También sería bueno que vayan preparando una batería de abogados; la impunidad va a llegar a su fin en este país; y si el próximo gobierno no actúa será la ciudadanía quien lo haga.

FUENTE: https://almomento.net

Editorial

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