Opinión

Oh, libertad! Cuántos crímenes se cometen en tu nombre!

POR HECTOR INOA

Durante la Revolución Francesa, Madame Roland estaba ya en el cadalso para ser guillotinada, aun así tuvo valor para decir: “¡Oh, libertad! ¡Cuántos crímenes se cometen en tu nombre!” Y es lo que me vino a la mente cuando vi por las redes el bochornoso espectáculo que ensambló la ciudadana alcaldesa de Salcedo.

Fue un evento artificial, ausente de toda lógica y derechos constitucionales. Los improperios expuestos se remontaban a la era de Trujillo y, por consiguiente, nada podían atañer al candidato Presidencial Ramfis Domínguez Trujillo, nacido 10 años después de terminada dicha era. Es como si los nietos de la señora alcaldesa tuvieran que pagar por el vulgar atropello que protagonizó en aquel deplorable acto.

Escogieron para hablar a una joven y a un señor que vociferaron sendos discursos acomodados para el espectáculo político. Luego habló la señora alcaldesa lamentándose de no haberse encontrado en la misa dominical a la que asistió Ramfis, sin explicar lo que hubiese hecho en su calidad de “súper-woman”.

En fin, fue un acto vergonzoso que emulaba lo que precisamente criticaban del gobierno de Trujillo. Allí se ignoró la carta que había enviado el Lic. Jorge Eliú Mirabal y que debió haberse leído, aunque fuera para darle algún tinte democrático.
No caben dudas que esta señora, imitadora barata de la Reina Isabel I de Inglaterra: soberbia, altanera, despechada y lastimada en su orgullo, reaccionaba como fiera enjaulada, mordiéndose los labios por haber visto como aquel pueblo había recibido al candidato de la esperanza. De ver cómo los salcedenses, desoyendo las intimidaciones gobiernistas, concurrieron a participar, escuchar y ver de cerca al líder de la honestidad y el decoro.

Entonces, ¿cómo pretende la autocrática alcaldesa coartar los derechos del pueblo salcedense que cifra sus esperanzas en Ramfis?

Es por ello que, al día siguiente, ignorando los preceptos jurídicos, medalaganariamente, armó la entelequia de asamblea, negando el derecho de los dolientes de las Mirabal que, por escrito, ya le habían manifestado su deseo de no usar el nombre de la familia para los fines políticos que perseguía. Ignoró también el derecho de esa familia que participaron y dieron apoyo al joven candidato presidencial Luis José Domínguez Trujillo. Y más aún, el respeto a la voluntad del señor Licenciado Jorge Eliú Mirabal, doliente directo de la mencionada familia, para unirse y presentar su candidatura bajo los postulados de Ramfis.

Fue un acto represivo contra los inalienables derechos que tienen los dominicanos de manifestarse libremente.
Señora alcaldesa, si le duelen los ultrajes, abusos y atropellos, no tiene que buscarlos en una dictadura que ya paso 60 años atrás, tire una ojeada por el Palacio Nacional y jamás se le ocurrirá criticar a Trujillo, porque estamos en una dictadura peor y más descarada.

Y me pregunto, cuando Ramfis dice: “YO no tengo ataduras ni cola que me pisen”, ¿pudiera esta señora decir lo mismo? O, ¿es acaso esa la frustración que le lleva a circular, llamando a los medios, agitando en contra de quien es hoy la mejor opción para restaurar el bienestar y los valores de nuestro pueblo?

Qué siga pues con sus dardos envenenados pero tenga presente que el Señor trastorna el camino de los malvados.

of-am-SP

FUENTE: https://almomento.net

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