Opinión

Con el moño hecho


Desde hace semanas empecé a preparar todo para esperar el Año Nuevo, claro el romo no podía quedarse, de todo tipos y tamaños. 

El pasado jueves 30 me sentí un poco decaído, sorpresa me atrapó “la gripe mala” La Influenza, esa es la que te tumba que no quieres ni que te pregunten como te sientes.

Llegó el 31 y amanecí con ganas hasta de deberme par de frias, le grité al mundo “estoy saño” esa gripe mala no pudo conmigo. 

Todo fue un engaño, en casa de pobres la alegría dura poco, solo esperó que el Dios del sol se costara para atacarme, estrujarme y lanzarme a una cama. 

En casa de la abuela de Ruth la fiesta fue en grande, la comida sobró, el romo no pudieron bebérselo, “de tanto” y esa casa es bendita, conté 16 mujeres y apenas 2 hombres y medio, el MEDIO HOMBRE soy yo.

No crean que por mi tamaño soy el medio hombre, sano doy mucha carpeta y hablo más fuerte que cualquier gigante, pero esta gripe mala me puso chiquitico.

Cada 20 minutos Ruth entraba aquel cuarto frío y solitario donde estaba acostado, ella lo nombró como el cuarto del medio, me tocaba la frente y decía aún está caliente, me buscaba una pastilla y en ocasiones intentaba quedarse, siempre le dije vete para la bulla.

En toda familia siempre hay uno que se creee que el romo se va acabar y en esta ocasión era una tía de Ruth, les cuento que sus carcajadas me despertaban, aunque confieso no me molestaban, entre las risas lograba identificar la del señor Adrian. No puedo describir a plenitud ese escenario, desde el cuarto del medio solo podía escuchar. 

Llegó el momento, empezó el conteo regresivo y pan tronó el cañonazo, Feliz Año Nuevo 2022, la algarabía seguía apoderada del grupo de las 16 mujeres y el pobre hombre que les hizo el coro, para esa hora solo quedaba uno, el segundo “abuelito de Ruth” el sueño lo había vencido.

Ruth volvió al cuarto del medio, me tocó la frente y me dijo, estás casi muerto, porque hoy no has tocado el celular, un hombre enfermo con ese teléfono.

Vamos para el médico, seguido me  amenazó Ruth, le dije que no, la sugerencia de mi médico fue tratarme en casa, los centros de salud están timbí de COVID-19. 

Les confieso que me dio COVID-19 en 2020 y eso fue un cachup en comparación con esta influenza.

Ya amaneció, es 1 de enero del 2022, amanecí con ganas de beberme par de frias, pero lo primero que voy hacer es orarle al Dios del Sol para que no se acueste. 

Les advierto que esta noche  hay que hacer conteo regresivo conmigo, beber romo, hacer mucho escándalo y tirar el cañonazo. 

Con esa no me quedo. 

Delvis Durán

delvis@redaccionrd.com


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