Opinión

Balaguer no seguía las indicaciones médicas

El oftalmólogo Manuel Eduardo Valdez Guerrero, quien atendió profesionalmente durante algún tiempo al doctor Joaquín Balaguer y  falleció el año pasado a los cien años de edad,  siempre estuvo convencido de que los problemas visuales del líder político que finalmente lo llevaron a la ceguera se incrementaron porque  no se llevaba de las recomendaciones médicas.

En el llamado periodo de los diez años, de 1986 al 1996, Valdez Guerrero actuó como médico de consulta de Ba­laguer no solo para asuntos visuales sino también generales. Fue a verlo en alrededor de veinte ocasiones para distintas dolencias menores y siempre acudía al despa­cho presidencial con equipos menores.

Conoció a Balaguer a raíz del Congreso Panamericano de Oftalmología celebra­do en Santo Domingo en abril de 1987, ocasión en que vinieron al país los nota­bles especialistas españoles Joaquín y José Ignacio Barraquer, hermanos e hijos del doctor Ignacio Barraquer. El primero estaba radicado en Barcelona y el segundo en Bogotá.

Balaguer ofreció una recepción en el Palacio Nacional a los cientos de extranjeros participantes en el XVI Congreso Pana­mericano de Oftalmología y quedó gratamente impresionado de las relaciones internacionales de Valdez Guerrero, quien fue el principal organizador del evento.

En diciembre de 1987 –exactamente el día de Navidad- Val­dez Guerrero fue llamado para examinar al Presidente en el pro­pio Palacio Nacional. Llevó equipos menores y descubrió que tenía conjuntivitis. Le indicó gentamicina y un producto llamado Tobrex.

Parece que mejoró prontamente y quedó satisfecho por la atención de Valdez Guerrero, ya que diez días después deci­dió ir a consultarlo a su propia oficina, en la calle Mercedes, entre las calles Santomé y Espaillat.

Con su aparato de seguridad el mandatario fue al lugar a las 12 del mediodía y su automóvil, un Lincoln Continental de color negro, se colocó en una estrecha franja de estacionamiento frente al edificio de cuatro plantas propiedad del médico, en cuyo primer nivel tenía el consultorio.

El jefe del Cuerpo de Ayudantes Militares, general Luis María Pérez Bello, se desmontó primero y entró al consultorio, solici­tando al doctor Valdez ir a la puerta a recibir al paciente. Lo hizo así y Balaguer, con sombrero en mano, evidenciando carecer to­talmente de visión, caminó junto al oftalmólogo hacia el cercano y amplio consultorio.

En presencia solamente del general Pérez Bello, el doctor Balaguer fue examinado por Valdez, quien comprobó que había superado la conjuntivitis, por lo cual le mandó a suspender los medicamentos indicados diez días antes. También le mandó a suspender las gotas de timoptic para el glaucoma.

Ese día, 5 de enero de 1988, el especialista determinó que tenía en buen nivel la presión ocular y al hacerle un fondo de ojo comprobó que sufría una atrofia de papila y estaba ciego.

Muchos años después el doctor Valdez Guerrero mostró al periodista José Pimentel Muñoz la tarjeta con las anotaciones que hizo de ese examen. Eso fue en una visita que ambos realizaron al con­sultorio, cerrado desde hacía varios años, en el 2013, cuando se estaba en la fase de investigación para producir el libro “Dr Manuel Eduardo Valdez G.: Inspirado en la luz”, biografía sobre el notable oftalmólogo dominicano. Cabe resaltar que el antiguo consultorio, virtualmente desmantelado, estaba lleno de polvo, con archivos que guardan miles de tarjetas de pa­cientes similares a la de Balaguer.

En el proceso de producción del libro, puesto a circular en el 2014, conversé varias veces, sobre distintos tópicos, con Valdez Guerrero, uno de los individuos más educados y apacibles que he conocido, quien conservaba en esa época buena lucidez mental.

JUAN DIAZ

El doctor Valdez no se aventuraba a hacer conjeturas sobre el origen de la enfermedad que condujo a la ce­guera de Balaguer, pero revela que el doctor  Juan Díaz Espinal –su oftalmólogo local original- le confió una vez que el político e intelectual no seguía las indicaciones médicas en la etapa temprana de la afección.

“Juan Díaz me dijo que cuando preguntaba a Balaguer si ha­bía usado tal o cual medicamento, le respondía que lo usó du­rante unas semanas, pero que no lo continuó”, expresó Valdez Guerrero.

Díaz Espinal, nacido en Santiago en 1911, quien tenía consultorio en la calle Enrique Henríquez número 2, casi esquina calle Mariano Cesteros,  falleció en marzo del 1986 antes de las elecciones que permitieron la vuelta de Balaguer para el lapso 1986 a 1996).

RECUERDOS

El doctor Valdez Guerrero recordaba que en 1978 vino al país el doctor José Ignacio Barraquer, notable oftalmólogo español establecido en Bogotá, Colombia, quien examinó a Balaguer en el consultorio de Díaz Espinal.

Aunque al hecho no se le dio pu­blicidad, Valdez Guerrero supo del mismo porque el doctor Díaz le solicitó prestada una Lámpara de Hendidura Haag-Streit 900 con tonómetro último modelo que él (Valdez) acababa de recibir -la cual el doctor Díaz no tenía- para ser utilizados en la revisión que al man­datario iba a realizar Barraquer.

Valdez Guerrero se enteró con su amigo Díaz que Barraquer hizo un examen minucioso a los ojos de Balaguer y que al con­cluir le dijo: hay que hacerle una angiografía retiniana. Se la po­demos hacer allá en Colombia o usted se la puede hacer en Miami.

El Presidente mostró insatisfacción, pero al otro día –sin avi­so público- se trasladó por avión a Miami, se hizo el examen y regresó el mismo día. Allí fue atendido por el doctor J. Lawton Smith, del Bascom Palmer Eye Institute.

Valdez Guerrero no conoció con exactitud los resultados del estudio realizado en Miami, pero lo cierto es que al culminar la segunda etapa en el gobierno (1966-1978), Balaguer dio visibles señales de sufrir ceguera. Tenía aguda deficiencia visual cuando fue candidato presidencial perdidoso en los comicios de 1982 (ganados por el perredeísta Salvador Jorge Blanco) y estaba prácticamente ciego cuando volvió a serlo en las elecciones de mayo de 1986, en las cuales la población favoreció con su voto que retornara al Palacio Nacional a partir del 16 de agosto de ese año. Esta vez acumuló diez años en el mando, hasta 1996.

Nunca se conocieron detalles públicos del proceso de la en­fermedad del caudillo político.  La versión predominante fue siempre que padecía de ceguera producida por glaucoma y problemas de circulación sanguínea, a pesar de lo cual exhibía una excelente lucidez mental inusual en personas de su edad.

Tras salir del poder en 1978 y durante una breve estancia en España, se hizo examinar por el doctor Joaquín Barraquer, ra­dicado en Barcelona, atendiendo a una recomendación del Rey Juan Carlos. Barraquer le habría sugerido, según esa versión, que no se operara.

Pero más adelante el líder reformista se atendió en Boston y permitió que se le operara en noviembre de 1980.

Valdez Guerrero reveló que en los años que veía a Balaguer éste le confió  que el doctor J. Lawton Smith, del Bascom Palmer Eye Institute, de Miami, le había propuesto operarlo con láser y que él lo había desestimado. No le precisó la fecha exacta de la visita a Smith, pero puede que haya sido en 1978. (Bascom Palmer Eye Institute, de la Universidad de Miami Leonard M. Miller School of Medicine, es un centro de atención oftálmica, la investigación y la educación. Recibe pacientes de todo el mundo y ha sido constantemente clasificado como el mejor hospital del ojo en Estados Unidos).

Balaguer salió del poder en agosto de 1996 y Valdez Guerre­ro lo vio incluso antes de uno de sus últimos internamientos en la Clínica Abreu, donde falleció el 14 de julio del 2002.

Manuel Eduardo Valdez Guerrero, nacido en Nizao, Baní, en 1918, falleció en Santo Domingo en el primer semestre del 2019.

josepimentelmunoz@hotmail.com

FUENTE: https://almomento.net

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