Inicio Opinion Una historia, una marca, un partido… cuidemos el instrumento!

Una historia, una marca, un partido… cuidemos el instrumento!

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En la República Dominicana y muy especialmente, entre los miembros del Partido de la Liberación Dominicana, se está desde hace un tiempo, respirando aires de tensión de cara a los próximos comicios electorales del año 2020.

Esto, debido en gran medida, a la complejidad que presenta la organización de dichas elecciones, así como también, la aplicabilidad de un nuevo marco jurídico, que regulará la próxima contienda electoral, compuesto por la Ley 33-18 sobre Partidos, Movimientos y Agrupaciones políticas (ley de partidos) y la ley 15-19 Orgánica de Régimen Electoral (ley electoral), ambas para garantizar la realización de elecciones más transparentes, equitativas y democráticas.

Al margen de esto y lo que desde mi punto de vista, requiere mayor foco de atención, es que en el calor del debate en la carrera por alcanzar nominaciones a los diferentes puestos de elección popular, dentro del Partido de la Liberación Dominicana, las diferentes facciones que gravitan en él, han estado escenificando combates despiadados, que lejos de apaciguar la crisis que en los últimos años viene arrastrando, la incrementan, hasta el punto de llegar a olvidar nuestra razón de ser.

El 15 de diciembre del 1973 el Profesor Juan Bosch, luego de un proceso de reflexión sobre el papel que según él, había agotado el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), al considerarlo una masa ciega, sin metodología, ni estructura organizacional, en un contexto de guerra fría, fundo el Partido de Liberación Dominicana, el cual, luego escribiría, era un partido único en América.

Debido a la frustración que había tenido el profesor Bosch, al intentar transformar esa masa ciega que era el PRD, tarea a la que se dedicó desde 1970 hasta su salida, para lo cual utilizaba en repetidas ocasiones la frase ¨ Debemos transformar la cantidad en calidad, sin llegar al extremo de desperdiciar la Cantidad¨ es que el Partido de la Liberación Dominicana surge basado en las ideas, con una metodología y conceptos bien definidos, adoptando la disciplina como pilar fundamental, la crítica y la autocrítica dentro de los organismos competentes como instrumento de superación de debilidades, la unificación de criterios para preservar la participación e integración de todos sus miembros y el Centralismo Democrático como forma para adoptar las decisiones de la mayoría en caso de no llegar a un consenso.

Todo esto, dio paso a un partido único, de hombres y mujeres con formación, con alto sentido de compromiso social y queinstauraba un nuevo modelo de Partido Político en la República Dominicana y toda Latinoamérica.

A pesar de esta rigurosa y sistemática metodología de trabajo, no fue sino hasta el año 1996, cuando luego de una segunda vuelta electoral y producto de una alianza entre el PLD y el PRSC, llega por vez primera al poder el PLD con el Dr. Leonel Fernández Reyna, lo que marca el inicio del desarrollo, modernización y consolidación de la democracia en la Republica Dominicana. Desde el 1996 hasta la fecha (exceptuando el período r 2000-2004) hablar del PLD es hablar de democracia, de fortalecimiento de nuestras Instituciones Públicas, de Estabilidad Macroeconómica, de apoyo a las Micro, Pequeñas y Medianas empresas, de apoyo a los Sectores Productivos de la Nación, de creación de infraestructuras para el Desarrollo Vial, de miles de Becas de Formación en el Extranjero, de respeto e Integración Internacional, de apoyo al Sector agrícola Nacional, de Estabilidad Social, de un Estado Democrático, Social y de Derecho, pero sobre todo, de Modernidad y Desarrollo. Hemos consolidado una marca, cuya simbología del progreso y la estabilidad, ha cubierto una deuda social y política de más de 60 años que sufría nuestro país y en 20 años hemos logrado avanzar como nunca antes en nuestra historia.

Pero como ya había hecho referencia, todo esto se está viendo empañado, por enfrentamientos desmedidos, ataques sin control, personalización del debate y una creencia en algunos compañeros, de que nuestra vocación de poder es exclusiva, única y sin límites y no estamos observando los cambios de una sociedad cada vez más exigente, critica e informada.

No quiere esto decir, que no se produzcan enfrentamientos propios del ejercicio de la política, pues como mencione más arriba, la crítica, la autocrítica, el debate de las ideas y los métodos de concertación de opiniones, lejos de sernos extraños, forman parte de nuestro ADN constitutivo, a lo que hacemos referencia es que debemos volver al enfrentamiento de las ideas y no de las personas, a las propuestas fundamentadas y no populistas, a la política de conciencia social y no clientelar, en fin, al decoro del ejercicio político.

Nuestra sociedad está cambiando, nuevas generaciones asumen cada vez más el compromiso de hacer política, nuevos aires de renovación tocan a nuestras puertas y tenemos un legado quedebemos preservar. Nuestros líderes deben entender que solo existe un partido y que cuidar ese instrumento de liberación nacional, más que un fin político, debe ser un compromiso histórico… cuidemos el instrumento!

Por: Oniel Rodríguez