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Mario Vargas Llosa vida amorosa con Isabel Preysler

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Que Patricia Llosa (70 años), mujer del escritor Mario Vargas Llosa (79), manifestara públicamente al conocer la relación de su marido con Isabel Preysler (64), viuda de Miguel Boyer, “mis hijos y yo estamos sorprendidos por las fotos que han aparecido hoy en una revista del corazón”, puede que haya removido al premio Nobel de literatura. Pero lo que es cierto es que el autor peruano tiene callo en este tipo de situaciones. Enredos familiares que, además de sufrirlos en primera persona, se ha encargado posteriormente de novelar. Y es que la propia Patricia Llosa fue protagonista de uno de los escándalos más sonados en la década de los setenta.

La que hoy es madre de sus tres vástagos: Álvaro (ensayista y escritor), Gonzalo (trabaja para ACNUR) y Morgana (fotógrafa) era prima del escritor y a su vez sobrina también de Julia Urquidi, que se casó con el escritor antes que ella, en un enredo literario digno de Cien años de soledad: la prima que se enamora del primo que, a su vez, está casado con la tía. Vayamos por partes.

Vargas Llosa conoció a su primera mujer, la funcionaria y también escritora Julia Urquidi cuando eran jóvenes y vivían en Cochabamba, en Bolivia, porque el abuelo del escritor era cónsul de Perú. Ella fue a pasar una vacaciones a casa de su hermana Olga, que a su vez estaba casada con Lucho Losa, que es tío de Mario. Y surgió el amor. No fue fácil. La historia no cayó bien en la familia porque eran parientes y había una notable diferencia de edad. Ella tenía 29 años y él, 19. No tuvieron hijos, vivieron en París, donde el escritor se graduó en Literatura. Hasta aquí todo normal.

Libros con recriminaciones

En eso que en ese París de los años 60 llega desde Perú Patricia Llosa Urquidi con 16 años a estudiar literatura en la Sorbona, y como no podía ser de otra manera se alojó en casa de su tía Julia y su primo Mario. Si el cruce de parentescos no era suficiente, el Nobel se enamora de la prima Patricia y de nuevo surge el escándalo familiar. La huida a Londres y un reencuentro en Lima que acaba en boda en 1965 y los posteriores tres retoños.

Y como la cosa va de escritores, Mario no contento con la afrenta a su mujer, la novela y escribe en 1977 La tía Julia y el escribidor (ed. Seix Barral) o la historia semiautobiográfica de Marito, un escritor en ciernes que se enamora de su tía política Julia Urquidi, divorciada y casualmente 14 años mayor que él. La novela cae como un jarro de agua fría en la propia Urquidi, ya separada de Mario y que encima ve cómo él saca rentabilidad a su extinta relación. Julia en un principio pasó página y se puso a trabajar como secretaria en el ayuntamiento de La Paz; se refugió en su casa natal de Cochabamba.

Sin embargo, ella nunca se quitó la espina de la novela que Mario Vargas Llosa escribió sobre ella, y cinco años después de la publicación de La tía Julia y el escribidor, ella contratacó con Lo que Varguitas no dijo, contando aquí que ella fue la que ayudó a crear el genio de la literatura en el que se ha convertido Vargas Llosa hoy en día, lo que dañó profundamente el ego del escritor. Lo hizo, según ella misma reconoció en una entrevista a un medio colombiano en 1990, después de ver la versión telenovelada de la obra. “Me sentí amargada de que ponga mi vida al descubierto. Aparecía como una divorciada seductora que iba a seducir a un jovencito”, dijo.

Todo este dolor lo recogía ella misma en el prólogo de Lo que Varguitas no dijo: “No han sido pocas las dificultades que he tenido que vencer para que este libro salga a la luz, desde la amenaza velada -a través de las terceras personas- hasta querer silenciarme -con malas artes- con la compra de originales por una suma que no era de dejar pasar”. Aunque toda América Latina devoró este libro, la editorial Khana Cruz solo sacó a la venta una edición y actualmente es casi imposible encontrar ejemplares de segunda mano. Misterios editoriales. En la novela, su primera mujer retrata al escritor como una persona insegura “a la que había que sentar a escribir e incapaz de asumir una rutina”. Julia murió en 2010, se casó tres veces y no tuvo hijos.

Desde entonces Mario Vargas Llosa encontró la calma amorosa al lado de la prima Patricia. Ella se convirtió en su mejor agente literario, su secretaria, la administradora de su hogar y de su familia. Mario siempre fue un padre exigente y Patricia aportó todo lo demás. En la sombra y haciendo el ruido necesario. Y ahora viene Isabel Preysler, que era la bella mujer de su amigo Miguel Boyer, fallecido el pasado 29 de septiembre, a romper ese tándem mágico.

Tanto Mario como Isabel están habituados a los enredos de familias. Para él sería su tercer matrimonio; para ella, su cuarto. Ella volvería a ser marquesa, él vuelve a estar con una mujer más joven (Isabel tiene 64 y el escritor, 79). Quince años de diferencia, casi los mismos que el escribidor tenía con la tía Julia. Seguro que dentro de unos años podremos comprar en las librerías la historia de esa guapa filipina, el amigo íntimo, que un día fue ministro, y la mujer despechada, que casualmente era su prima.

Y es que si pensamos que el salto al cuore patrio de esta familia iba a venir por la relación que tuvo Gonzalo, el hijo del autor, con Genoveva Casanova, estábamos equivocados. Al final, el premio Nobel es el que se ha llevado a la indiscutible reina de corazones. via vanitatis.elconfidencial.com