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‪Día del Médico ‬

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‪Platón definió los tres valores fundamentales de la vida que nosotros llamamos humanística o apolínea: son la verdad, la bondad y la belleza. El hombre crea estos elevados conceptos, eminencias de su ser, y después de su invención, busca ser digno de ellos. ‬

‪El humanismo se sustenta en valores entendidos, como la percepción de lo que constituye un bien humano, que se ha ido edificando, consolidando y, en ocasiones, cuestionando y descartando. La preservación de ciertos valores da continuación al humanismo y constituye una constante referencia para normar el comportamiento y tratar de conducirlo en un sentido positivo.‬



‪El humanismo médico se ha entendido y expresado fundamentalmente en la relación de un médico con su paciente. Ahí es donde se concentran las interacciones sutiles que dan la oportunidad al médico de ayudar, en forma amplia y efectiva, al ser humano que confía en él para el alivio o curación de una enfermedad. Hasta el momento, sabemos que el profesional de la medicina que práctica su saber en forma ética, lo hace siempre respetando la intimidad, la individualidad y la confianza, sin abusar, sin engañar, con respeto a la vida, a la verdad y a los valores trascendentales del hombre. Manejando los conceptos de hacer el bien, de bondad y comprensión, de protección y ternura, quien sabe curar, despierta confianza, esperanza y fe. Pero también han existido quienes han empleado ese mismo conocimiento asociándolo al temor y a la manipulación emocional infundiendo terror o abusando del más necesitado, comerciando con su salud.‬

‪Nuestra vocación debe esta compuesta por un conjunto de valores y percepciones relativas a los bienes humanos, debe nutrir y se nutre de principios y normas que constituyen el dominio de la ética médica o la bioética, como se le ha denominado recientemente. En los últimos tiempos, la bioética ha adquirido gran interés, quizá como respuesta a la preocupación, cada vez mayor, que ocasionan los cambios debidos al auge de la medicina institucional y a la creciente aplicación de innovaciones tecnológicas en el campo de la salud, situaciones ambas que tienden a despersonalizar la práctica médica, haciendo del paciente un simple expediente clínico. El enfermo es un ser humano que, más allá de estar afectado por alguna noxa patológica, siente, piensa, ama y sufre; el expediente constituye un conjunto de datos que se sistematizan e interpretan cada vez con más precisión y complejidad, gracias a la informática.


De ahí que se hable de la deshumanización de la medicina. Y es que no sólo se modifica la forma y el fondo de la práctica médica, sino que también se transforma vertiginosamente el contexto en el que se lleva a cabo. En efecto, somos testigos de profundos cambios que inciden en nuestra vida cotidiana y en la manera de hacer las cosas.‬

‪Seamos agentes de cambio, sigamos colaborando en mantener nuestra esencia de servicio, y cumplir con nuestro código deontológico que debe ser la biblia de nuestro proceder frente al paciente.‬